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La Vital Importancia del Discernimiento Bíblico
Por; JOHN MACARTHUR
En su más simple definición, discernimiento es más que la habilidad de decidir entre la verdad y error, correcto e incorrecto. Discernimiento es el proceso de hacer distinciones cuidadosas en nuestros pensamientos acerca de la verdad. En otras palabras, la habilidad de pensar con discernimiento es sinónimo de la habilidad de pensar bíblicamente.
Primera de Tesalonicenses 5:21-22 nos enseña que es la responsabilidad de cada cristiano de poder discernir: "Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal." El apóstol Juan emite una advertencia similar cuando él dice, "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo." (1 Juan 4:1). De acuerdo con el Nuevo Testamento, discernimiento no es opcional para el creyente - es requerido.
La clave de vivir una vida que no se compromete es la habilidad personal de ejercer discernimiento en cada area de su vida. Por ejemplo, no poder distinguir entre verdad y error deja al Cristiano a la merced de cualquier tipo de enseñanza falsa. Las enseñanzas falsas dirijen a una mente no bíblica, que resulta en una vida sin frutos y en desobediencia-una receta para compremeter su vida.
Desafortunadamente, el discernimiento es un área en la cual la mayoría de los Cristianos tropiezan. Exhiben muy poca habilidad en medir las cosas que les son enseñadas contra el infalible estándar de la Palabra de Dios, y sin saberlo entran en todo tipo de decisiones y comportamiento que no son bíblicos. En pocas palabras, no están armados a tomar una postura bíblica contra la embestida de pensamientos y actitudes no bíblicas que los enfrenta a través del día.
El discernimiento intersecta la vida Cristiana en cada punto. Y la Palabra de Dios nos provee la necesidad del discernimiento acerca de cada asunto en nuestra vida. De acuerdo a Pedro, Dios "nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia" (2 Pedro 1:3). Es a través de del "verdadero conocimiento de Él", que nos han dado todo lo que necesitamos para vivir una vida Cristiana en este mundo caído. ¿Y de qué otra forma tenemos verdadero conocimiento de Dios más que de las páginas de Su Palabra, la Biblia? De hecho, Pedro continua diciendo que ese conocimiento proviene del concedimiento de Dios "por medio de las cuales nos ha concedido sus preciosas y maravillosas promesas" (2 Pedro 1:4).
Discernimiento - la habilidad de pensar bíblicamente acerca de todas las areas de la vida - es indispensable para una vida que no se deja comprometer.¡Es obligatorio para el Cristiano de tomar el discernimiento que Dios ha proveído en Su preciosa verdad! Sin el, los Cristianos están en riesgo de ser "sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina" (Efesios 4:14). |
Se hizo pecado por nosotros
John Macarthur |
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. -- 2 Corintios 5:21 |
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Este versículo tiene solo quince palabras en el original griego pero esas quince palabras expresan la doctrina de la sustitución como ningún otro versículo en la Biblia. Ese concepto de la sustitución está en el corazón del evangelio. ¿Quién fue el que no conoció pecado? Solo hubo una persona que viviera sin pecado y esa fue Jesús. Dios hizo que Jesucristo, quien nunca pecó, se hiciera pecado por nosotros.
Algunos enseñan que en realidad Jesucristo se convirtió en un pecador en la cruz y por lo tanto fue castigado en la cruz. Algunos incluso enseñan que Jesús tuvo que ir al infierno durante tres días para pagar por esos pecados y después de pagar por sus pecados, se le permitió que resucitara de los muertos. Nada de eso es verdad.
En la cruz, Jesucristo tenía que ser el Cordero sin mancha, el sacrificio perfecto. En la cruz seguía siendo sin defecto. Él fue santo en la eternidad antes que fuera humano, luego vivió una vida santa y sigue siendo santo en la eternidad. Para seguir siendo plenamente Dios y plenamente humano, Cristo tenía que permanecer santo, sin defecto y separado de los pecadores. ¡Él es el único que no conoció pecado, y basta! No es simplemente uno que no conoció pecado hasta la cruz.
Cuando la Biblia dice que Cristo se hizo pecado significa solo en cierto sentido; que Dios lo trató como si fuera un pecador, aunque no lo era. Permítame ser más específico. En la cruz, Dios trató a Jesús como si Él hubiera personalmente cometido cada pecado de cada persona que creería en Él, aunque en realidad no había cometido ninguno. Eso es lo que significa la sustitución. Jesucristo como nuestro substituto, llevando nuestro castigo. Como ya nos mostró Isaías 53, Dios puso el castigo por nuestros pecados sobre Él, aunque Él era el Hijo de Dios sin pecado.
El resto del versículo nos dice la razón por la que Cristo fue hecho pecado por nosotros. Lo fue para que pudiéramos ser justicia de Dios en Él. Ese es el otro aspecto de la sustitución. Dios trató a Jesucristo como si fuera un pecador para podernos tratar como si fuéramos justos.
¿Se ha preguntado alguna vez por qué Jesús tenía que venir al mundo y vivir treinta y tres años cuando casi no tenemos información alguna de sus primeros treinta años? ¿Por qué tuvo que molestarse con esos treinta años? Si yo hubiera sido Dios, podría haber dicho: “Hijo, necesito que bajes y mueras por los pecados de todos los que han de creer. Solamente llevará un fin de semana. Bajas el viernes para que seas crucificado, sales del sepulcro el domingo y puedes volver”. Si su único propósito era la muerte y resurrección, ¿para qué los primeros treinta años? |
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Y nada más que la verdad
Por; John Macarthur
Dios nunca quizo que Su pueblo lo adorara sin hacer uso de sus facultades mentales. La verdadera espiritualidad comienza con un entendimiento preciso de la verdad. Sin embargo, véo que gran parte del cristianismo contemporaneo va por el camino descendiente de la experiencia mística y la fantasía.
Eso fue ilustrado en un artículo que leí en una ocasión en el periódico Los Angeles Times:
PASADENA, Calif.-Bajo el estandarte militante de “batalla spiritual”, un número creciente de líderes evangélicos y cristianos, está preparando ataques abiertos en contra de lo que ellos llaman los poderes cósmicos de las tinieblas. Fascinados con la noción de que Satanás encabeza una jerarquía de demonios territoriales, algunas agencias misioneras y pastores de iglesias grandes, están desarrollando estrategias para “derribar fortalezas” de esos espíritus malos que supuestamente están controlando ciudades y países. Algunos promotores del movimiento ya dicen que las reuniones de oración concentradas terminaron con la maldición del Triángulo de las Bermudas, llevaron a la caída del gurú Baghwan Shree Rajneesh en 1985 y produjeron una caída en el crimen y el tráfico en las principales avenidas de Los Ángeles, durante la Olimpiada de 1984. El profesor del Seminario Fuller, C. Peter Wagner, quien ha escrito extensivamente acerca del tema, guió una supuesta cumbre sobre el tema de batalla espiritual a nivel cósmico…en Pasadena, California. Dos docenas de hombres y mujeres participaron del evento, incluyendo a una pareja de Texas que encabeza un grupo llamado los “Generales de intercesión” y un hombre de Oregón que conduce “campamentos de entrenamiento intensivo de batalla espiritual”. En sus comentarios de apertura, Wagner dijo, “Si no sabes lo que estás haciendo, y pocos…tienen la experiencia necesaria, Satanás te comerá en el desayuno”.
Me temo que este tipo de manera de pensar es tan solo un ejemplo, de cómo la iglesia ha caído presa del Movimiento de la Nueva Era, una forma sutilmente velada de misticismo hindú. Es una creencia en todo y una creencia en nada—sin distinción alguna entre la realidad y la fantasía.
Gran parte de la iglesia profesante está en armonía perfecta con el espíritu de anti-intelectualismo que caracteriza al movimiento de la Nueva Era. Por ejemplo, la Iglesia católica romana enfatiza el ritual—un anti-intelectualismo mecánico en el que la ceremonia mística reemplaza a la adoración inteligente. Aquí las Escrituras son sujetas a la iglesia.
Los protestantes liberales han enfatizado la reforma social—un anti-intelectualismo político producido por la falta de esperanza al no poder encontrar la verdad, en lugar de someterse a la autoridad de las Escrituras como el estándar para gobernar la iglesia.
Durante mucho tiempo los carismáticos han enfatizado el subjetivismo—un anti-intelectualismo experimental que es el producto de teología débil y un manejo descuidado de las Escrituras.
Esas tendencias contribuyen a una especie de cristianismo místico en el que la mente no está involucrada, lo cual es la antítesis del diseño de Dios para Su iglesia.
Esa es la razón por la que estoy tan preocupado. Un profesor de seminario dice que si no aprendemos algunas de las técnicas misteriosas de batalla espiritual, ¡Satanás nos comerá en el desayuno! ¿Es esto verdad? El apóstol Pedro dijo, “vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Pero el contexto nos está llamando a ser sobrios y vigilantes, no a una estrategia de batalla mística y cósmica.
Algunos señalan que lo único que necesitamos hacer es atar a Satanás—simplemente decir, “Satanás, te ato” y él queda atrapado. Citan Mateo 12:29, en donde Jesús dice, “¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa”.
Pero Jesús estaba rechazando la acusación necia de los fariseos de que Él operaba bajo el poder de Satanás (vv. 27-28). Él no estaba presentando una situación en la que los creyentes podían “atar” a Satanás. Él usó la ilustración de un ladrón quien, al planear el robo de la casa de un hombre fuerte mientras el hombre estaba ahí, primero tendría que atarlo o correr el riesgo de ser arrestado y golpeado. El punto de Jesús era que le había demostrado a los fariseos y a todo Israel Su poder sobre Satanás y el reino de la maldad. Solo Dios tiene el poder y autoridad de entrar en la casa misma de Satanás, atarlo exitosamente y llevarse su propiedad. Aún Pablo fue estorbado por Satanás (1 Tesalonicenses 2:18). ¿Debemos asumir que él no conocía la formula correcta?
No hay una frase mágica o mantra que podamos repetir que ate a Satanás, pero Dios no nos ha dejado sin una estrategia divina para enfrentarlo. La estrategia de Dios se centra en la verdad objetiva, no en la experiencia subjetiva. Comienza con doctrina sana, no con técnica mística. Sin embargo, de manera irónica, aquellos que más hablan de la batalla en contra de Satanás, frecuentemente minimizan la importancia de la doctrina.
En Efesios 6:11 Pablo dice, “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”. ¿Cuál es nuestra armadura? Consiste del cinturón de la verdad (no meramente conocer la verdad, sino estar comprometido con ella), la coraza de justicia, el calzado del evangelio de la paz (la confianza por haber hecho la paz con Dios), el escudo de la fe, el yelmo de la salvación (confianza en nuestra seguridad en Cristo), y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Ninguna de estas partes de la armadura apunta a alguna técnica secreta. Más bien hablan de un entendimiento claro y un compromise sólido con la verdad bíblica y la santidad.
Cuando resistimos a Satanás al permanecer firmes con la armadura de la verdad de Dios, él huye. Santiago 4:7 dice, “resistid al diablo, y huirá de vosotros”. Pedro dijo, “al cual resistid firmes en la fe” (1 Pedro 5:9, énfasis añadido)—firmes en la fe cristiana, la cual es la verdad revelada. Esta es verdad objetiva, no alguna fuerza cósmica invisible. Debido a que Satanás es un engañador y mentiroso, podemos resistirlo exitosamente solo mediante conocer y obedecer la verdad.
Pablo dijo, “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:3-5). De nuevo, no luchamos contra Satanás con palabras mágicas y fuerzas imaginarias; nos apoyamos en el poder de Su verdad conforme ella trae aún nuestros pensamientos cautivos a nuestro Señor. Esa es victoria genuina y definitiva sobre las fuerzas satánicas. No importa cómo ataque Satanás, la solución es la misma. Estamos firmes en la verdad. No necesitamos aprender estrategias escondidas para pelear contra Satanás. La verdad de Dios es el arma suprema contra el padre de mentiras (cp. Juan 8:44). Solo cuando conocemos la verdad y nos comprometemos a obedecerla, podemos resistir con fuerza. |
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Consejos prácticos para tener un ministerio duradero
Por; John MaCarthur
De acuerdo a una encuesta reciente, hace veinte años atrás el pastor promedio se quedaba en su ministerio un mínimo de siete años antes de irse a otro lugar. Actualmente, el tiempo se ha erosionado hasta un mínimo de casi cinco años.
El pasado hace un obvio contraste con la actualidad. Hace años atrás, el pastorado promedio era medido en décadas. Pero aparentemente esos días se terminaron. La duración del pastorado de los siguientes hombres nos da una idea de esos tiempos: Juan Calvino (quien ministró en Ginebra durante 25 años hasta que murió), Carlos Simeón (quien sirvió en Cambridge durante más de 50 años), John Stott (quien pastoreó en Londres durante más de 50 años), Jonathan Edwards (quien predicó en Northampton durante más de 20 años) y D. Martyn Lloyd-Jones (quien sirvió en Londres durante casi 30 años). La longevidad de hombres como estos era la norma, no la excepción. Aún en años recientes, W.A. Criswell pastoreó en el centro de Dallas durante casi 50 años y Adrian Rogers en Memphis durante 32 años. Hay otros en iglesias grandes que ciertamente han demostrado una perseverancia a largo plazo al servir a una sola congregación, pero son casos raros en nuestro día. Los pastorados a largo plazo en pequeñas iglesias se convierten en algo aún más excepcional.
Recuerdo que aún antes de que comenzara mi ministerio aquí en Grace Community Church, mi papá me dijo, “Quiero que recuerdes dos cosas antes de que entres al ministerio. Una, los grandes predicadores, los predicadores duraderos que dejaron su huella en la historia, enseñaron a su congregación la Palabra de Dios. Dos, se quedaron en un lugar durante mucho tiempo”. Esos fueron dos consejos sabios muy útiles. Cuando llegué por primera vez a Grace Church, la mayoría de la gente pensó que únicamente me quedaría uno o dos años, porque había sido un predicador itinerante para grupos de jóvenes. Pero en mi corazón sabía que quería hacer las dos cosas que mi papá me había aconsejado: una era enseñar la Biblia expositivamente, especialmente a lo largo de todo el Nuevo Testamento, sabiendo que en segundo lugar, dicha meta demandaría que me quedara en un lugar durante mucho tiempo. Sabía que esa era la única manera en la que podía continuar nutriendo mi propia alma, tener un impacto en generaciones con la verdad de Dios, y manifestar integridad en mi vida mediante una visibilidad a largo plazo.
Al mirar hacia atrás a 38 años de ministerio en la misma iglesia, quiero alentarte a que tengas una perspectiva a largo plazo en tu iglesia. Mientras que quedarse en el mismo lugar no siempre sea el plan de Dios, a continuación veremos diez sugerencias prácticas que te pueden capacitar para mantener un ministerio duradero.
1. No llegues a menos de que tengas planeado quedarte. Los pastores de generaciones pasadas como Calvino y Edwards, consideraban un llamado a una iglesia algo parecido a un matrimonio. En un sentido, estaban desposados con sus congregaciones, y la fidelidad y lealtad a esa unión los sostuvo aún en medio de momentos difíciles. Los pastores de nuestro día necesitan aprender de sus ejemplos. Necesitas ver una iglesia como más que un escalón para llegar a algo más grande. No importa el tamaño de la congregación o los desafíos que presente, debes creer que Dios te ha llamado a ese rebaño. Aún el problema y desaliento más grande, es un medio que Dios usa para humillarte y quebrantar tu confianza en ti mismo. Todos somos verdaderamente poderosos y útiles únicamente cuando somos débiles. Acepta los beneficios de las pruebas. Si estás comprometido a quedarte cuando llegues, y afirmas ese compromiso con frecuencia, prepararás tu corazón para perseverar.
2. Aprende a ser paciente. La paciencia humilde es la virtud más importante que jamás ejercerás. Después de todo, tu meta como pastor debe ser alinear las convicciones de tu congregación con el mensaje completo de la Palabra de Dios, y llevar sus vidas a la madurez espiritual. Y este es un proceso de santificación que toma tiempo (décadas, no solo meses ó años). Únicamente viene como resultado de confiar en el poder del Espíritu al usar su Palabra, conforme es fielmente proclamada semana tras semana, año tras año.
3. No tengas miedo de cambiar. Tu congregación no solo cambiará conforme la instruyes espiritualmente, sino que tú también cambiarás. Conforme comienzas a explicar las Escrituras, la Verdad alterará las verdades que enseñas y la manera en la que conduces el ministerio. No puedes conocer todo lo que la Biblia dice a menos de que hayas escarbado profundamente en ella. Puedes pensar que entiendes todo detalle, pero inevitablemente llegarás a pasajes que cambian tu manera de pensar y la manera en la que tu iglesia debe responder. Tu congregación y tú deben ser flexibles, permitiendo que la Palabra de Dios los moldeé, conforme se someten a las Escrituras.
4. Estudia para conocer a Dios, no solo para hacer sermones. La clave para evitar un cansancio que debilita en el ministerio, es la renovación espiritual personal. Si tu corazón es lo primero que está fervientemente vivo a cosas espirituales, y después tu predicación, entonces puedes esperar que tu congregación esté fervientemente viva a cosas espirituales. Claro que dicha fervencia debe originarse en primer lugar y sobre cualquier otra cosa, de tu estudio concentrado de la Palabra de Dios. Y aquí está la clave. No estudies para preparar sermones, estudia para conocer la verdad, para regocijarte en la gloria y gracia de Dios, y para ser conformado a su voluntad. Los sermones nunca deben ser la meta primordial de tu estudio bíblico, únicamente deben ser el resultado del estudio. Cuando estudies, busca un entendimiento preciso de quien es Dios y lo que Él espera. En primer lugar y sobre cualquier otra cosa, esto es para tu propia devoción y santidad. Y después, de esa abundancia, instruye a tu congregación, alentándolos a seguirte conforme tú sigues la Verdad, escrita y encarnada.
5. Sé agradecido y humilde. Como siervo del Príncipe de los pastores, necesitas estar agradecido por el rebaño que Cristo te ha encomendado, y expresar con frecuencia tu gratitud tanto a ellos como al Señor. La satisfacción en el ministerio comienza con la confianza en la providencia de Dios. Tu iglesia quizás no sea tan grande o tenga la solvencia financiera de la iglesia que está en la misma calle, pero puedes estar satisfecho si confías en que Dios soberanamente te ha colocado en el lugar exacto en donde quiere que estés. También te ayudará recordar continuamente que no importa qué circunstancias enfrentes, eres indigno de lo que se te ha dado. No creas que mereces un ministerio más grande del que tienes. Es gracia lo que te ha colocado en un llamado tan noble. Aprende a definir el éxito en términos de fidelidad y no en términos de popularidad. La medida de tu ministerio no está determinada por crecimiento numérico, sino por apegarte a la verdad en tu vida y mensaje. Mientras que muchos predicadores parecen trabajar para alcanzar la gloria terrenal, los predicadores piadosos humildemente laboran para la gloria que está aún por serles dada, en la presencia de su Señor.
6. No pierdas de vista la prioridad. Como pastor, tu deber consiste en pastorear tu rebaño—esto quiere decir nutrirlo con la Palabra de Dios, guiarlo hacia la semejanza a Cristo con ternura, mientras que los proteges del error. Eres un pastor. No eres primordialmente un coordinador de eventos, un analista financiero, un visionario y ni siquiera un líder. La prioridad de tu responsabilidad no es innovar ó administrar sino diseminar la verdad divina. Únicamente de esa manera estarás preparando a personas dentro de tu congregación, para que vivan y sirvan eficazmente y en obediencia para la honra de Dios y el impacto del evangelio. Una iglesia cuyo ambiente está dominado por la Palabra y el Espíritu, producirá una congregación que servirá a tu lado para que puedas concentrarte en lo que has sido llamado a hacer: enseñar la Palabra mientras que te humillas delante de Dios en oración dependiente.
7. Prepárate para trabajar duro. Si eres fiel a tu llamado, te darás cuenta de que es una tarea difícil y sin descanso. El ministerio pastoral no es como un trabajo en el que la actividad termina y te puedes ir a descansar a casa. Es un tipo de esclavitud bendita que demanda disciplina y sacrificio. Pero al mismo tiempo trae el más puro de los gozos y la satisfacción más duradera, que se extiende hasta la eternidad. Los pastores con ministerios duraderos no son personas indisciplinadas que se aparecen el domingo para improvisar una plática motivacional. Tampoco son hombres que tienen unos cuantos sermones para algunos años, para ir de iglesia en iglesia. Más bien son hombres disciplinados cuyas vidas deben estar bajo control, para que puedan invertir sus energías físicas y espirituales en el rebaño que Dios les ha dado. Es una tarea desgastante, pero viene con la promesa de un impacto a largo plazo, conforme le enseñas a tu congregación la verdad y esta la ve encarnada en tu vida a lo largo de décadas. Confiarán en ti y los verás como tu corona de gozo. Además, verte forzado a seguir estudiando y predicando a lo largo de las Escrituras, expanderá tú propio entendimiento de la revelación divina, y esto incrementará tu nivel de beneficio para la iglesia y la productividad de tu vida ministerial. Esto traerá la bendición de aprender de otros, porque demanda que seas un lector constante del mejor material bíblico, teológico y biográfico.
8. Confía en que la Palabra llevará a cabo su obra. Muchas personas en iglesias en nuestro día, se están muriendo de hambre de predicación teológica, expositiva, pero ni siquiera lo saben. Ciertamente se dan cuenta de los vacíos que hay en su vida, de los lugares superficiales, de la falta de entendimiento. Se dan cuenta de que no pueden resolver sus múltiples problemas y dilemas. Están buscando respuestas divinas, y se les están ofreciendo sustitutos humanos, artificiales, que no pueden ayudar. La exposición a largo plazo satisfacerá sus corazones y al mismo tiempo, incrementará su apetito para más. Y Dios nos ha dado los tesoros y verdades frescas de su Palabra, las riquezas de las cuales ninguna cantidad de años puede agotar.
9. Depende siempre del Señor. Obviamente un ministerio que descansa únicamente en la fortaleza, inteligencia ó estrategias de encuestas humanas, aún si es éxitoso en términos numéricos, está condenado a ser de corto plazo y superficial. Un ministerio duradero, espiritualmente transformador, debe ser edificado por el poder de Dios liberado a través de su verdad. Y Él siempre bendice su verdad y la labor de un verdadero hombre de Dios. Cuando te das cuenta de que no puedes resolver todos los problemas en tu iglesia, de que no puedes salvar a los incrédulos que asisten a tus servicios, de que no puedes producir fruto espiritual en tu congregación, descansarás de manera total en Dios, quien es el único que puede, aceptando tu debilidad y falta de capacidad, apoyándote únicamente en el poder de la Palabra a través del Espíritu.
10. No te vayas solo por irte. Cuando ves tu ministerio pastoral como un compromiso de por vida y sirves a tu rebaño como lo he descrito, te será difícil irte. Generalmente no somos llamados a irnos de una congregación, sino a llegar a una congregación. Deja tu ministerio actual por otro únicamente si tienes un verdadero llamado a ese lugar. El hecho de que una nueva oportunidad te ofrece un mejor salario, tiene instalaciones más grandes, promete alivio de problemas actuales, o provee una plataforma para una influencia más grande, no necesariamente lo hace un cambio correcto y puede apelar a la ambición. Por lo tanto, asegúrate de que cuando te vayas, tus razones sean espiritualmente convincentes. Y haz tu mejor esfuerzo por asegurarte de que el rebaño que dejas atrás esté bien cuidado antes de irte. Esa es una parte vital de tu legado.
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JOHN PIPER |
He estado reflexionando en la posible relación de la Biblia haber sido minimizada debido a las iglesias que sson iqusidor-amigables y en algunas de las formas radicales de contextualización que ha emergido en misiones. Talvez no hay ninguna conexión. Pero aún asi me pregunto. La denominación en común en la que reflexiono es la falta de confianza al declarar que lo que la Biblia dice con el poder del Espíritu Santo puede crear y sustentar la iglesia de Cristo.
Solo ésta mañana leí Juan 2:11, "Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él". Incliné mi cabeza y oré, "Oh Señor, así es que la fe sucede. A las personas se les es dado ojos para ver tu gloria en persona y en tus obras. Porfavor no me dejes apartarme del ministerio que pone todo el énfasis en el "evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios"" (2 Corintios 4:4).
Entonces fui recordado de otro texto en Juan que conecta la revelación de la gloria de Cristo a la palabra escrita de Dios. Juan 20:30-31, “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre." Las señas que revelan la gloria que levanta la fe de Cristo no son principalmente señas que se hacen hoy, pero señas que han sido escritas en los Evangelios. Éstos han sido escritos "para que puedas creer". Él "manifestó su gloria. Y los discípulos creyeron en él". Esa es la manera en que la fe viene. Jesús dijo que cuando el Espíritu Santo viene "El me glorificará" (Juan 16:14). Por lo tanto declaramos la plenitud de la Gloria y Trabajo de Cristo en la historia. Así es que la iglesia es creada y sostenida.
Parece que un gran número de pastores y misioneros han perdido su confianza en ésta verdad. Han concluido que la brecha entre la gloria de Cristo y las necesidades de sus vecinos, o entre la gloria de Cristo y la religión de los nacionales, es simplemente muy grande para la grandeza de Dios para sobrepasar. El resultado parece ser la minimización de la Palabra de Dios en su plenitud robusta y gloriosa.
Esto ha estado en mi mente porque en las recientes semanas he recibido una corriente de testimonios de parte de hermanos dolidos que dicen entre muchas palabras, "Nuestro pastor ya no nos proclama lo que la Biblia dice y significa. Los mensajes no son revelación de la gloria de Cristo. Son charlas de consejos con un toque de religión." Y también he estado leyendo acerca de ciertos tipos de contextualización del Evangelio dentro de misiones que parecen minimalizar la pleintud de la revelación bíblica que las personas que han sido convertidas deben compartir con otros. Así que me he preguntado si hay conexiones.
No tengo ningun deseo de ingenuamente igualar el conglomerado cultural del Cristianismo del oeste con el verdadero y espiritual cuerpo de Cristo. Puedo apreciar evadir la palabra "Cristiano" en el contexto de misiones donde significa: religión del oeste degenerada, materialística e inmodesta. Y yo sé que muchas de las maneras en que "llevamos a cabo la iglesia" es culturalmente específica en vez de mandada espiritualmente.
Pero hay otras preguntas que me preocupan:
1). ¿Son las partes esenciales de la fe bíblica adoptadas por los nuevos conversos en Cristo, y lo hacen conocido en su amor a los otros? Por ejemplo, ellos adoptan y hacen conocer que la Biblia es la única e infalible revelación escrita de Dios, y que Cristo es Dios y que fue crucificado por nuestros pecados y levantado de los muertos por encima de toda autoridad?
2). ¿Las conductas religiosas anteriores de los conversos a Cristo, que pueden retener, está comunicando regularmente una falsedad acerca de lo que convertirse signifca y sus creencias?
3). ¿Son las palabras usadas por los conversos las que engañan a las personas en vez de hacer la verdad simple? ¿Están los misioneros y conversos siguiendo el compromiso de Pablo hacia la franqueza: "Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios" (2 Corintios 4:2)?
Puedo estar incorrecto en la conexión de la Biblia ser minimizada entre pastores que son inquisidor-amigables y la contextualización radical de parte de misioneros, pero no es difícil ver una pérdida de la fe en el poder de la palabra de Dios cuando escucho que la Biblia no es predicada en los hogares, y cuando leo: "Tenemos poca esperanza que en nuestras vida podamos ver un cambio suficientemente grande cultural, político y religioso que ocurra como sería los Musulmanes estar abiertos a el Cristianismo a gran escala".
Oremos para que el Espíritu Santo venga en poder en nuestros días con el propósito de mostrar la gloria poderosa de Cristo en la declaración de la Palabra de Dios donde ésa gloria sea revelada infalible y convertida en autoridad.
He aquí la respuesta: Jesús dijo cuando iba a ser bautizado por Juan que debía cumplir toda justicia. Él estuvo haciendo eso durante toda su vida, llevando una vida plenamente justa. Hebreos 4:15 dice que Él fue tentado en todo como lo somos nosotros pero sin pecado. Fue tentado como niño, como joven y como adulto pero no pecó.
¿Por qué tuvo que llevar esa vida sin pecado? Para que su vida sin pecado se acreditara en nuestra cuenta. Esa es la doctrina de la sustitución: Que la vida sin pecado de Jesucristo pudiera dársele a usted, o serle “imputada”. En la cruz, Dios trató a Jesús como si él viviera la vida de usted, de modo que Dios pueda tratarlo a usted como si viviera la vida de Jesucristo. Ese es el meollo del evangelio. |
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